Hay días que no quieres levantarte...Tienes esa maldita sensación de que nada saldrá como tu esperas, que todo irá mal. Te despiertas, sin fuerzas y sin ganas..pensando siempre en el siguiente paso, y en el siguiente...y en todo lo que te queda por delante. Un laaaaaaaaargo día. No sabes porqué ni que pasara pero sientes que no será un buen día. Aun así, decides cambiar el chip. Ver el vaso medio lleno en vez de medio vacío. Sacar fuerzas de dónde no las hay y pensar que, un día malo podemos convertirlo en el día mas especial con pequeños detalles. Lo malo que tenga que llegar, llegará. El destino es azaroso y tu no puedes adivinarlo y mucho menos cambiarlo.
Sólo tienes la opción de intentar llevarlo de la mejor forma y con una sonrisa...o dejarte arrastrar por la tristeza y la amargura, lamentandote por tus desdichas. Ahí es dónde TU puedes elegir. =)
Detrás de cada problema o cada tristeza está nuestro poder de elección. Vivir con ello y resignarse o cambiar nuestra actitud....y vivir :)
Sólo depende de nosotros.
...y recuerda siempre, despues de cada tormenta...siempre, pase lo que pase, SALE EL SOL...

Estoy totalmente de acuerdo con la última parte del mensaje..
ResponderEliminarLa cuestión es cómo preparar la mente para superar los momentos de bajón a fin de mantener un aceptable estado de ánimo día a día, mes a mes, año a año...
El tiempo pasa pero tu destino está echado y si tu suerte no cambia, a pesar de tú intentarlo, cómo seguir pensando que cambiará... la esperanza y la realidad se mezclan y se confunden y un@, que es de carne y hueso, ya no sabe como orientarse..
Los amigos hacen su vida, las estaciones y los días pasan, pero en tu cabeza cada vez se debilita más el significado de una palabra: Fé... Sigues viviendo, sí... pero parece no ser una razón suficiente para sentirse feliz..